Luis Jiménez.- Lo más original que esta película tiene puede compararse a lo que hizo Quentin Tarantino en Pulp Fiction, contar la historia desde un punto de vista no lineal, lo más atípico. La historia de Memento es típica, un hombre desea la venganza de aquellos que mataron a su mujer. Lo más curioso es que está montada desde un flashback continuo, es decir, el espectador sabe el final desde el primer momento. Simplemente hay que sentarse en la butaca y disfrutar encajando las piezas del complicado rompecabezas que desvelará los motivos del crimen.
Guy Pearce (L.A Confidential) es el protagonista que tiene la extraña enfermedad de no recordar lo que ha hecho hace un par de minutos, pero sí lo que pasó aquella fatídica noche, cuando su esposa murió brutalmente. Para recobrar la memoria utiliza todo tipo de artimañas, tatuajes por su cuerpo, fotografías instantáneas, planos con detalles. Durante el extraño viaje que se experimenta viendo esta curiosísima y enrevesada película, es fácil perderse en el laberinto que propone Nolan, por ello se recomienda ver la película más de una vez. La actriz Carrie-Anne Moss (Matrix y Planeta Rojo, ahora en cartel) y Joe Pantoliano (compañero de Moss en la película de los Wachowski) completan el trío protagonista.
Christopher Nolan debutó en la dirección en 1998 con Following. Memento supone su segundo largometraje y resulta casi imprescindible verla para todos aquellos que disfrutan de tramas con personajes extremos y argumentos laberínticos. Rodada en blanco y negro y color, así como a una velocidad vertiginosa, Memento recibió el premio de la crítica en el Festival Internacional de Sitges.
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