Luis Jiménez.- Lo que era de esperar, finalmente se hace realidad. La saga de Meyer, Crepúsculo va tomando forma y ahora conocemos una segunda parte de la historia entre la mortal y el vampiro (algo así como una especie de Romeo y Julieta contemporáneo). Al igual que la saga en sí, esta Luna nueva va tomando también forma en cuanto a desarrollo de personajes, todo ello bastante loable tratándose de lo que se trata. Como siempre digo, asistimos a una película en si, no únicamente a una adaptación. Este eterno debate siempre suscita alguna que otra disputa entre los seguidores y los no iniciados. Por mi parte se la pueden quedar ella misma, porque Luna nueva es, a grandes rasgos, bastante floja en comparación a su primera parte.
Que esté amparada por una intensa y nada desdeñable campaña de marketing y por una legión de incondicionales (sobre todo féminas), no es excusa para no ver lo que tenemos delante. Luna nueva estira, más si cabe, el chicle que se comenzó a mascar en Crepúsculo. Estamos de acuerdo en que profundiza más en los personajes (mejor dicho, parece intentarlo), y también estamos de acuerdo en que la cosa se pone más seria y pasa a ser algo más que una simple historieta. Pero lo que realmente no termina de cuajarnos es el halo que rodea todo este universo creado. Que el libro sea únicamente un best-seller tampoco es un impedimento para que tenga éxito su adaptación cinematográfica, pero a veces exagerar demasiado algunas cosas puede traer nefastas consecuencias, y en Luna nueva a veces tenemos la sensación de estar en una especie de culebrón para adolescentes en donde todo el mundo sobreactúa.
Sí, somos conscientes de las enormes limitaciones que tiene y tendrá esta saga, cuya principal finalidad no será sólo la de contarnos este culebrón, sino que trata de darnos que hablar, trata de crear mitos y lo que es peor, vive muchísimo de los cánones establecidos en la sociedad, donde todo tiene que ser perfecto, y desgraciadamente no hay nada menos perfecto que una historia de amor. En este aspecto Luna nueva no destaca principalmente por su originalidad y mucho menos por su calidad cinematográfica.
Amparándonos en la libertad que cada uno tiene de elegir qué ver y qué no, Luna nueva se destapa ante nosotros como una íntegra continuación. Íntegra en que al menos conserva todo su reparto original (algo previsible) que revuelve a caer en los mismos defectos y trata por todos los medios de salvar la película de la artificiosidad con la que se la adorna en cada plano. Guión flojo, denso y que le cuesta avanzar, algo que también era de esperar viendo los antecedentes de Crepúsculo y bastante intolerable a estas alturas. Vale, no pretendemos alzarla como una seria candidata a los próximos Oscar, pero de ahí a convertirse en una pequeña enciclopedia de frases de vergüenza ajena… al menos muchos no lo tolerarían, de eso estoy bastante seguro.
Completando este pequeño episodio, Luna nueva al menos renueva en ciertos aspectos. Su intento de madurez como producto cinematográfico y su clara vocación de clásico la podrían perjudicar en un futuro. De nuevo y como ya pasó con Crepúsculo, es una película hecha para los fans, hecha por fans y sobre todo, hecha para ganar dinero y en esto señores, seguramente sea donde no se la pueda sacar ningún pero.