Luis Jiménez.- Spielberg se ha recreado, bien hecho, en los prodigios de la informática puesta al servicio del cine y nos ofrece un espectáculo visual, sin más. Unas sencillas y algo simplonas interpretaciones causadas por un guión más bien flojo (Koepp sin duda debería dedicarse a otros menesteres). No se le piden frases elocuentes a una película de estas características, pero algunos momentos de La Guerra de los Mundos la hacen completamente ridícula por culpa del señor guionista.
Tratando de vendernos esto como una prueba más de la superación personal en casos de emergencia, La Guerra de los Mundos podría ser incluso la versión de Independence Day que Emmerich no pudo rodar. Por supuesto que el sello Spielberg hace que esta película diste a años luz de la malograda cinta con Will Smith. A favor de esta nueva versión del clásico de Wells, diremos que el guión se apoya además en la idea de la unión familiar para llevar a estos personajes a través de una serie de pruebas que tratan de justificar el porqué de esa unión.
El reparto, en donde se lo guisan prácticamente Cruise, Fanning y un inconmensurable Robbins, tampoco podemos desbocarnos en halagos, ya que la cosa no deja lugar a dudas de que la star americana (me refiero a Cruise) está ya establecida en Hollywood, pero que hace unos años dejó de ser un auténtico actor. La verdad es que tampoco podemos pedir mucho a los actores en películas de este tipo. Pues entretenimiento ni más ni menos. Es una película en donde uno para disfrutarla debe saber a que se atiene. Spielberg aparca su lado más personal para volver a entretenernos otra vez más.
|