Dirección
Steve Jacobs
Guión
Anna-Maria Monticelli

Producción
Steve Jacobs
Anna-Maria Monticelli
Emile Sherman

Dirección de Fotografía
Steve Arnold
Música
Antony Partos
Intérpretes
John Malkovich
Jessica Haines
Antoinette Engel
Eriq Ebouaney
Scott Cooper
Fiona Press
Monroe Reimes
Charles Tertiens

Sudáfrica / 119 mins.
Desgracia (2008)
Disgrace
 
"Aunque contenida en su mayor parte, es intensa y se agradece como producto de calidad."

Luis Jiménez. Retratar las relaciones personales entre un padre y una hija puede hacerse desde distintos postulados. Desgracia, lo hace desde un lado quizá más duro que si se tratase de una cinta más familiar o más destinada a un público generalista, donde casi seguro la mayoría de las acciones se reducirían a lo bien que se lo pasa papa y su hijita. En este caso que nos atañe, vamos por una vertiente más dura y más ruda. El padre parece que toma las riendas del protector casi como un amo hace con su perro, o casi como un ave hace con sus crías. Estamos ante el padre desde un punto de vista rara vez visto en una película, por eso Desgracia interesa.

El hilo conductor está compuesta por la increíble pareja John Malkovich y Jessica Haines. Padre e hija en la ficción, ambos llevan una vida bastante poco común (entiéndase como algo fuera de lo puramente establecido como común). Él vive una especie de vida en donde establecer una relación con una mujer se representa prácticamente en el puro acto sexual, una especie de “aquí te pillo aquí te mato” (o al menos es lo que el director nos transmite) con quien se le antoja, sin pararse a preguntar apetencias ajenas o simplemente sin detenerse a conocer al sexo opuesto. Por otro lado, su hija, es lesbiana y acaba de terminar una relación durante su apacible vida en Sudáfrica, en donde colabora con una clínica veterinaria local. El choque de ambos puntos de vista (unidos por un fuerte incidente en las vidas de ambos) es el detonante de lo que Desgracia nos quiere contar.

Jacobs lo hace muy bien, a pesar de los vapuleos que se han leído/escuchado por ahí. Alejado de artificios y sentimentalismos, construye una sólida historia. Partiendo de esto, el espectador asiste a una serie de sucesos tanto en la vida de uno como de otro que se cruzan. El punto culminante es una escena en la que ambos se ven empujados a estar realmente unidos como padre e hija, ese punto en donde el padre se vuelve protector y la hija trata de encontrar resguardo. Como este sería el camino fácil, la película se vuelve algo más violenta y esos roles predestinados a ser cumplidos pasan a un plano secundario y tanto hija como padre se vuelve más fuertes. Él sin embargo trata de buscar la redención por lo que le obligó a dejar su trabajo, y ella (ocultando lo que pasó) intenta vivir su vida lo más normal que puede. Como nadie, desgraciadamente, puede eludir lo que ha pasado, las cosas no salen como esperan.

Desgracia respira un cine distinto, rodado con sencillez y con eficacia. Pero quizá su metraje pueda echar para atrás a muchos, no es de extrañar, porque Jacobs no ha tirado por lo fácil y se para en ciertos aspectos que hay que tener en cuenta. No es una historia que se pueda contar en noventa minutos. No he leído la novela de Coetzee (Premio Nobel), pero a simple vista parece que el único pero que le puedo sacar a Desgracia es su falto, en ocasiones, de explicación. Algunas reacciones no terminan de estar bien explicadas. John Malkovich está bastante contenido en un papel que en ocasiones parece absorverle de tal forma que no discernimos si el hombre está actuando o es que pasa absolutamente de actuar. Su naturalidad en algunos momento asusta y es quizá una de las ventajas que tenga esta película a la hora de abrirse al mercado, de lo contrario, de no contar con nombres como Malkovich en su cartel quizá hubiera sido más difícil hablar de ella.

Desgracia es intensa, interesante y a veces un poco dura. Sus postulados hacen pensar y aunque no esté muy pulida, caben destacar sus incesantes intentos de convertirse en una cinta a tener en cuenta.




John Malkovich y Jessica Haines. Que algunos no aguanten su ritmo.

IMDb.