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Dirección
Peter Collinson
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Dirección
F. Gary Gray |
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Remake
Un Trabajo en Italia (1969) y The Italian Job (2003) |
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LA MISMA HISTORIA PERO CON DISTINTOS PROPÓSITOS. A principios de los setenta, finales de los sesenta, el guionista Troy Kennedy-Martin escribe el guión de Un Trabajo en Italia. Troy había tenido mucha experiencia como guionista para programas de la BBC, entre ellos la creación de la serie Z-Cars, sobre policías y místeriosos crímenes. En 1969 su guión se llevaría a cabo bajo la producción de los estudios Paramount en una cinta que mezclaba comedia y acción y que tenía a Michael Caine en su reparto como principal reclamo. Un Trabajo en Italia se convirtió en un éxito y continuó relanzando la carrera de su protagonista.
Años después, la industria de Hollywood retoma este clásico de la acción y se lo encarga a F. Gary Gray, director que tenía unas cuantas películas en sus espaldas (Negociador) pero que no despuntaba seriamente dentro de la industria. El resultado, aunque no tan interesante como la obra en la que se basa, fue aceptable.
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Peter Collinson, director de la versión de 1969 consiguió aunar en una sola película interesantes escenas de acción muy bien coreografiadas y con expertos en el mundo del automovilismo cinematográfico, como es el caso del equipo de Remy Julienne (que había trabajo en numerosas cintas de la saga de James Bond y era considerado uno de los mejores en su campo). Por aquel entonces esta interesante mezcla de humor y acción superaba todas las expectativas. Pero cuando se decidió hacer la versión más moderna, se eliminó parte de este humor y se dió paso a la acción con contadas (pero intensas) escenas de persecuciones y un desarrollo más convencional según el thriller de la época. Teniendo el guión de Kennedy-Martin como inspiración, el matrimonio formado por Wayne y Donna Powers (Deep Blue Sea), fueron quienes se encargaron del guión.
REDUCIENDO PERSONAL. Si echamos la vista atrás, comprobamos que la versión de 1969 contaba con un numeroso grupo de ladrones que se encargaban de robar el oro en un enorme atasco en la ciudad de Turín. Por el contrario, la versión de 2003 aunque en esencia sigue manteniendo esta historia la traslada a un caluroso Los Ángeles y a un reducido grupo de ladrones, lo que ayudaba más si cabe, a elaborar un reparto sólido y lleno de estrellas, algo que títulos posteriores tendrían muy en cuenta (Ocean´s Eleven, por ejemplo).
Mark Walhberg no es Michael Caine, pero tiene presencia en pantalla. Esto es lo que le salva dentro de su papel de Charlie Croker. Caine aporta humor y elegancia al mismo tiempo. Wahlberg presencia y frialdad al personaje, un tipo con las ideas claras.
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El apartado femenino no era muy bien tratado en la versión de Collinson, la actriz Maggie Blye era la "heroína" de la función pero su protagonista se reducía a unas escasas escenas con Caine, ni siquiera estaba presente en el robo final. Por el contrario, la industria americana sabe que es imprescindible poner personajes fuertes de ambos sexos, y en esta ocasión opta por Charlize Theron, actriz que ha cosechado numerosos éxitos (Noviembre Dulce o Las Normas de la Casa de la Sidra). En ese sentido, la versión de 2003 tiene una pareja con más gancho que la de Collinson, pero también porque es más necesario contar con ello. El resto de secundarios que acompañaban a Caine eran actores con carreras poco conocidas, a excepción de Benny Hill (cuyo personaje guarda muchos parecidos con el de Seth Green de la versión de 2003 (es el encargado de los entramados informáticos)), Noël Coward (en la versión de 2003 será Donald Sutherland quien herede su personaje, aunque con destinos totalmente distintos) y Raf Vallone, como capo de la mafia italiana (sería la mafia rusa la que los reemplazaría en la versión de 2003 con el rostro del actor polako Olek Krupa)
EL ROBO. Otra diferencia importante entre ambas versiones es la secuencia culminante de toda la película. Por un lado, en la versión de 1969, Caine mantiene el propósito de vengar la muerte de un amigo de su mentor y por otro lado terminar lo que comenzó, ese magnífico plan de robar el oro a plena luz del día en un caos de tráfico en Turín. Wahlberg y sus chicos tienen un motivo más personal, vengar la muerte de su mentor (hasta aquí hay parecidos) y a la vez darle un escarmiento a quien les traicionó (elemento nuevo en la versión y en la historia). Ambos finales están espléndidamente realizados, con una interesante puesta en escena y con momentos de auténtico cine de acción. Una lo hace a la luz del día, la otra en los subterráneos túneles del metro de Los Ángeles y con la inestimable ayuda de 3 Mini Cooper S (mantienen los "británicos" colores de los originales: rojo, azul y blanco). Hay muchos parecidos y la versión no dista mucho de ser una digna heredera. |

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LA ESCENA.
- Un Trabajo en Italia (1969): Aquella que pone el punto y final a la cinta, en la que Caine y los suyos, después de arrojar los 3 minis por los precipicios de los Alpes tienen la inoportuna escena en la que el autobús de huída se queda colgando de un precipicio. Son unos 7 u 8 minutos de tensión que rebosa hasta cierta comicidad una vez que se ha terminado de ver la película. Un buen final.
- The Italian Job (2003): La secuencia del robo final. El espectador asiste a una interesante combinación de planos y una intensa música (por obra de John Powell) en diversos montajes paralelos. Charlie esperando el paso de los camiones; Lyle desviando el tráfico por la ciudad desde una terminal de recogida de equipajes; Edward Norton desesperado sobrevolando la ciudad en busca de sus camiones. El arranque de los Mini hacia el metro es un broche final espléndido. |
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Luis Jiménez.
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