Finalmente la triunfadora de la noche fue
No Es País Para Viejos, al hacerse con cuatro de los premios, entre ellos Mejor Película y Mejor Dirección. La nota a destacar fue sin duda el Oscar para Javier Bardem, que consigue así ser el primer actor español en conseguirlo. Fue una ceremonia muy serena y muy tranquila en la que Jon Stewart supo mantener el tipo e hizo bastante amena la noche. La segunda más premiada fue
El Ultimátum de Bourne que se hizo con las tres estatuillas a las que optaba dentro de los apartados técnicos. El resto de los premios estuvo muy repartido. Alberto Iglesias finalmente no pudo conseguir su Oscar a la Mejor Banda Sonora, que se llevó como casi todos pronosticaban, Dario Marianelli y su impresionante banda sonora para
Expiación. La francesa
La Vida en Rosa, se hizo con dos premios, al igual que
Pozos de Ambición. En resumen, una de las ceremonias más repartidas que se recuerdan en donde no faltó, por supuesto el glamour en la alfombra roja. Este año el Oscar Honorífico se le hizo entrega a Robert Boyle, por su trayectoria como director artística a lo largo de más de cincuenta películas (
El Cabo del Terror,
¡Qué Vienen los Rusos!,
A Sangre Fría,
Con La Muerte en los Talones o
El Caso de Thomas Crown, entre otras) y nominado en cuatro ocasiones.